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Hace muchos años que somos pareja

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Durante estos últimos meses han sido bastantes los casos de terapia de pareja que han pasado por mi consulta, cada uno con sus dificultades, peculiaridades y vivencias propias, y aunque cada caso, cada persona y cada pareja es única e individual, os estaría engañando si no comentara que en todos ellos se escondía un pozo común.

Realmente no creo que diga nada nuevo, somos muchos los psicólogos que trabajamos en este tema, muchos los tips que encontramos en Facebook o por internet y muchos los artículos que hay escritos; sin embargo, quería hacer mi propia reflexión.

Las parejas que he ido viendo se caracterizan por ser parejas que hace años y años que están juntas y debido a estos años y estos cerraduras, han ido acumulando un conjunto de cargas familiares, laborales o simplemente rutinas «parejiles»; que los hace caer en un pozo de distancia y frialdad. Todo esto se traslada en su día a día, en un conjunto de reproches constantes, falta de relaciones sexuales, distancia rutinaria, pocas mimos y mucha crítica.

Pienso, que en toda relación de larga duración, a temporadas, suele haber un poco de todo esto; el problema es cuando se juntan todas y durante muchos años; ya que puede terminar transformándose en un problema para nosotros y/o por la pareja.

¿Qué pasa pues cuanto una pareja lleva muchos tiempo en una relación?
Son tantos los años que llevan juntos, que han ido construyendo y llenando un pozo con todas aquellas concesiones que han hecho, obligaciones que han sumado, sueños y aficiones que han tenido que cambiar, posponer o en las que han tenido que renunciar … cosas que han dado por hechas, cosas que esperaban y no pasan …. en conclusión, un pozo, cada vez más lleno de mierda, donde se huele el olor, pero que la rutina diaria, la comodidad o la pereza, no les permite o no les apetece pararse y ponerse a limpiar.

Estos perfiles de pareja, que me han venido a ver a consulta, sienten que están el límite de su relación, sin saber si continuar o cómo continuar.
Así pues, ante esta problemática lo que se recomienda hacer, lo hemos leído muchas veces: la importancia de buscar espacios de comunicación, recuperar la «chispa» y el «cariño», buscar espacios comunes dentro y fuera de la cama … tan sencillo o complicado, como es cuidar la relación como una flor que necesita que la vayamos regando y mimando.

¿Si está tan claro, porque no lo hace la gente?
En algunas ocasiones estamos tan inmersos en las rutinas, la falta de tiempo entre la familia, el trabajo y / o nos hemos acostumbrado a ir con piloto automático, que no somos capaces de cambiar de dinámica; también puede pasar que lo hayamos intentado de todas, todas, aplicando lo que sabemos, hemos leído o nos han aconsejado y que parece el más lógico y ni así conseguimos cambiar nada.
En estas circunstancias, no somos capaces de hacerle frente solos, y por ello, acaba siendo necesario asistir a una terapia, para que sea un profesional experto, quien nos ayude a descargar todo este sufrimiento que hemos ido guardando en el pozo, por así poder hacer un cambio de dinámica en la pareja.

¿Qué tenemos en cuenta en este tipo de terapia de pareja?

1. Venir solo o acompañado: En una terapia de pareja normalmente es mejor venir con la pareja, pero no siempre es posible. En algunas ocasiones puede ocurrir que la pareja no esté todavía en el mismo punto que nosotros o bien no crea necesario acudir a un profesional, ya que él / ella quizás está cómodo como está.
¿En estos casos hay que aguantar y esperar a que él / ella se movilice? ¡No hombre no!
Es cierto, que si estamos los dos en terapia, será más fácil movilizarnos como pareja y conseguir cambios; sin embargo, si solo voy yo también puedo conseguir cosas tanto en el ámbito personal (descargar mi sufrimiento) como de pareja, ya que mis propios cambios generará movimientos en la dinámica relacional que tenemos montada.

2. «¿Quiero seguir con esta relación? Porque no lo dejamos? »
Generalmente en la primera sesión de la terapia analizamos si ambos miembros de la pareja quieren seguir realmente con la relación, ya que en algunas ocasiones no nos lo hemos llegado a plantear seriamente llevados por la aparente comodidad del día a día, por el miedo al que conllevará, la soledad, volver a empezar, al qué dirán, por los niños …. En este punto dudaremos y analizaremos si tenemos que seguir con un trabajo para restablecer la relación o bien por el contrario gestionar una buena separación.

3. Vaciar el pozo: Si aún nos quedan fuerzas y estamos dispuestos a continuar, antes de recuperar el amor, habrá que hacer mucho trabajo de vaciar todo aquel pozo que cada uno ha ido llenando. Como ya he dicho, son parejas de años y años y eso implica mucha mierda. Pienso que no es posible buscar todo lo positivo y todas las rosas que queremos, si antes no sacamos todo el excedente de excrementos. Desde la Terapia Breve, buscamos el cambio a través de movilizarnos en esta dirección, ya que muchas veces todas las soluciones lógicas que he comentado antes, no han funcionado y necesitamos un cambio de 180º. A través de las técnicas y prescripciones que utilizamos en Breve, ofrecemos este acompañamiento para hacer el vaciado que necesitamos y que no es nada fácil de realizar solos.

4. Me gustas: Pozo limpio, ahora sí, es el momento de recuperar lo que hemos ido perdiendo con los años, los «mimitos», el contacto físico, los momentos por nosotros y por la pareja. Las primeras citas, las anécdotas, los detalles ….

5. Mantenimiento: Una vez hecho estos 4 pasos solo queda uno de los más difíciles, ¡mantenerlo! Pero si hemos sido capaces de limpiar y de reconectar, será solo cuestión de buscar tiempo! Agenda en mano y marcar espacios «parejiles», pero no seamos ingenuos, no hay ninguna varita mágica que lo haga, lo tenemos que hacer nosotros, ya que sino dentro de unos años tocará reiniciar el proceso.

Así pues, adaptando estos pasos a cada caso, ayudamos a redireccionar las dinámicas de parejas de larga duración con un proceso de corta duración (unas diez sesiones). Pero no os engañéis, implica un curro emocional y vivencial importante, lo que hacemos a través de las técnicas y estrategias de la Terapia Breve.

Acabo con la reflexión: «No hace falta esperar a tener los cojones / ovarios llenos para hacer alguien, pero hasta que no tenemos los cojones / ovarios llenos no hacemos nada. »

¿Y tú? ¿Cómo tienes de llenos los cojones / ovarios?

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